Exbanquero crea fintech que facilita a trabajadores de aplicaciones acceder a productos crediticios

 

Por Nicolás Durante, DF MAS.

José V. Fernández trabajó en bancos en España en el área de riesgo. Sabe bien cómo funciona el negocio de prestar plata y cuánto vale un buen boletín comercial que indique el historial crediticio de una persona.

Pero ya alejado de la industria bancaria, estuvo en el servicio diplomático en Estados Unidos y ahí se dio cuenta lo difícil de acceder a servicios y productos bancarios para un extranjero recién llegado. En 2020 decidió emprender, armó un modelo matemático, tomó un avión a Brasil y se subió a un Uber.

“¿Me puedes llevar donde se estacionan tus demás compañeros?”, pidió al conductor. Ahí, empezó a preguntarles cuánto ganaban, la cantidad de horas que manejaban, si la información de la aplicación la podían descargar y cuánto les costaba pedir dinero en instituciones tradicionales o con intereses de acuerdo al mercado. El historial crediticio y liquidaciones de sueldo formal limitaban mucho su acceso a créditos. Y se abrió una puerta: había que hacer un nuevo buró de crédito.

Primero lo intentó en Brasil, pero fue en México donde nació formalmente Bankuish, una plataforma que permite a los trabajadores de firmas como Uber, Didi, Rappi y cualquier aplicación de delivery o movilidad o incluso de freelances alrededor del continente, descargar sus datos y con eso construir un boletín comercial alternativo. Con esa información luego Bankuish se da vuelta hacia los bancos y prestamistas formales y entrega esa información para que los usuarios reciban ofertas de créditos. Es el prestamista el que le paga a Bankuish, y no el cliente.

Con toda esa data descargada elaboró cruces y fórmulas para poder asignar un riesgo a cada usuario. Por la cantidad de horas que trabaja, cuántos ingresos tiene, cómo es su calificación en la aplicación, si tiene reclamos o multas en sus servicios, etcétera, etcétera.

“La única forma que tenía un banco o un buró de crédito de analizar tu perfil de estabilidad era cuántas veces te has mudado de casa, cuántas veces has cambiado de empleo, si tus ingresos han sido estables o han cambiado mucho. Pero nosotros tenemos muchísima más granularidad, podemos ver horas trabajadas y ratings, cuánto dinero vas ganando, cancelamos el ruido que viene de la demanda, porque puedes estar en la zona urbana, y yo trabajar en una zona rural”, dice Fernández.

Pero no querían ser ellos los que prestaran, aclara el fundador. “No queremos ser otro neo banco que hace préstamos caros. No, queríamos poder analizar estos datos para que una vez compartes tus datos Uber, de Rappi, con esa información ayudamos a conseguir productos de Prudential, de BBVA, de Citi Banamex. No hay límite a los productos que puedas desbloquear con esa información. En México conseguimos que grandes bancos españoles se convirtiesen en nuestros primeros clientes en México”

Actualmente se pueden conectar con 26 plataformas en Latinoamérica de la llamada Economía GIG, y tienen 170 mil usuarios activos, los que han logrado obtener 90 mil préstamos que suman unos US$ 120 millones.

Además, han tenido dos rondas de financiamiento por US$ 6 millones y han entrado diversos inversionistas tales como Amarena, el family office de Patricia Angelini, y otros ventures como Recharge Capital de Estados Unidos, Grupo Bolívar de Colombia, Wayra, es el brazo de inversión de Telefónica, entre otros.

El próximo paso, dice Fernández, es entrar a Chile.

“Para nosotros Chile es el mercado bancario más maduro de toda Latinoamérica. Hay control, productos financieros más sanos y está regulada la tasa de interés. Nos gustaría llegar a Estados Unidos, entonces queremos demostrar que incluso en los lugares donde la banca se parece más a la estadounidense, la situación de los trabajadores de plataforma es tremendamente injusta. En mercados donde hay un sistema más robusto de información financiera, nuestros partners bancarios están viendo un enorme valor en nuestra data para poder mejorar la oferta que les están dando a estos trabajadores”.

La meta es llegar a 100 mil trabajadores en todo Chile en el más corto plazo.